The State of Immigration Reform: A shift away from empty promises?

Featured Commentary in La Prensa San Diego

By Nancy Landa

President Obama is right about one thing. As he said in his State of the Union address, “…the time has come to pass comprehensive immigration reform.” A sense of urgency was palpable in his request to Congress to send him an immigration bill in the next coming months as he committed to sign it into law immediately.

Without fail, border security was at the forefront; not only did President Obama embraced it as continued immigration policy, but also referenced it as a success of his administration with illegal crossings reaching their lowest levels in 40 years. It was probably safer for him to focus on such statistic rather than the other historic record he has set and for which he has received criticism by immigration advocates: the number of deportations under his first term, currently at 1.4 million.

It is promising to hear President Obama continues to stand firm on keeping a pathway to citizenship as part of the comprehensive immigration reform package. We are yet to see if Democrats will effectively persuade Republicans to warm-up to the idea of including a pathway to citizenship in an immigration plan, a potential contention point in upcoming rounds of negotiations. On the other hand, President Obama repeated much of the Republican rhetoric when he discussed the laundry list of requirements to “earn” this proposed pathway to citizenship: Get background checks, pay taxes and a significant penalty, as well as learn English.

As a former undocumented immigrant that faced the legal technicalities which prevented me to adjust my legal status in 20 years, I realized how complex and broken the immigration system really is. Often times I wonder if President Obama and the so-called bipartisan ‘Gang of Eight’ understand such complexity and if their proposals will actually reform a bureaucracy that is flawed in many ways. From visa processing wait times to detention and removal proceedings, the immigration system shows to lack the flexibility, humanity, and pragmatism that add to its dysfunction.

A two minute speech did not give enough room for elaboration aside from what we have already heard from President Obama on what he envisions in an immigration plan. The same can be said for the much anticipated official Republican response from Senator Marco Rubio. Although there are doubts if enough Republican support will be gathered to reach a deal on comprehensive immigration reform, there is no question they have been forced to be more receptive to work with Democrats toward a solution.

The devil is in the details, and particularly true as reform plans go through the deliberation process in both houses, which will give us a better indication if it will actually be “comprehensive”. But in contrast to four years ago, the immigrant community might actually see real change rather than empty promises. In the words of President Obama, “Let’s get it done. Let’s get it done.”

Nancy Landa is a deported honors graduate and former student President of California State University, Northridge (CSUN). Nancy resides in Tijuana since her deportation in 2009 and has shared her story to highlight the need for comprehensive immigration reform in the U.S. You can follow Nancy on Facebook, Twitter or her blog at mundocitizen.com

La Propuesta de Marco Rubio No Es Reforma Migratoria

English: Photo of Marco Rubio taken on April 1...
English: Photo of Marco Rubio taken on April 14, 2008 in Washington, D.C. (Photo credit: Wikipedia)

Cuando se trata del tema de reforma migratoria en EEUU, muy pocas veces le presto atención a lo que tenga que decir el partido republicano al respecto.  No implico que los demócratas hayan tenido mejores soluciones ya que los dos partidos han sido responsables de mantener un sistema migratorio disfuncional en las últimas dos décadas.  Pero, es muy predecible que el tipo de propuestas que proporcione la derecha sigan enfocadas en reforzar la frontera sin una solución que realmente le brinde oportunidad a los 11 millones de indocumentados de cambiar su estatus migratorio.

El Senador Marco Rubio ha sido una de las figuras políticas que la comunidad Latina ha anticipado pudiera brindar el liderazgo que requiere el partido Republicano para redefinir su posición en el tema de inmigración, la cual no les favoreció en las elecciones presidenciales. El Senador Rubio compartió con la comunidad Latina en un editorial en español que escribió en la publicación La Opinión donde detalló sus principios para una reforma migratoria. Esta fue la primera oportunidad que yo tuve para escuchar directamente de él su propuesta para reformar un sistema migratorio que él mismo describe como “roto.”

Como buen político, su columna empieza reconociendo que EEUU es un país construido por inmigrantes y que el Congreso no ha sido capaz de poner en marcha un sistema de migración que “honre nuestra herencia como una nación de inmigrantes y una nación de leyes.” El Senador Rubio continúa a describir uno de sus principios que incluye “modernizar” el sistema migratorio que simplifique la inmigración legal con los siguientes elementos: (1) inmigración por familia, (2) importación de trabajadores agrícolas temporales y a largo plazo para llenar las necesidades de las industrias que los necesitan, y (3) retención de inmigrantes que entran a EEUU a estudiar en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

En el punto de cómo lidiar con los inmigrantes indocumentados de EEUU, el Senador Rubio comenta que una amnistía no sería una solución viable porque mandaría la señal equivocada ya que pudiera percibirse como incentivo para la inmigración ilegal. Por lo cual ve clave seguir incrementando la seguridad en la frontera y la implementación de sistemas para verificación de estatus legal en el trabajo, supongo algo similar como el sistema E-verify. Segundo, ofrece otorgar a indocumentados un estatus no-inmigrante temporal por un “tiempo significativo” después de admitir que rompieron la ley, pagar una multa significativa al igual que someterse por revisión de antecedentes y demostrar un dominio de ingles y educación cívica estadounidense.

Me sorprende que este sea el plan tan anticipado que ofrece el Senador Rubio a la comunidad migrante en EEUU. Primero, sería interesante saber como definirá el Senador Rubio “un periodo de tiempo significativo”… ¿serán tres, cinco o diez años? Cual sea el número mágico, se le ha olvidado al Senador que la mayoría de inmigrantes indocumentados llegaron antes del 2000 y ya han estado sometidos a más de una década viviendo en incertidumbre legal.  ¿Cuanto tiempo más les detendrá la oportunidad de integrase a la sociedad como residentes legales? ¿Que tipo de antecedentes criminales definirá como inaceptables para negar estatus permanentes? Solo de ver el criterio que actualmente está utilizando los agentes de inmigración para iniciar procesos de deportación, como lo han sido delitos menores no criminales, se puede concluir que esto será solo el comienzo de una lista larga de requerimientos restrictivos que excluirán a la mayoría de inmigrantes indocumentados.

En lugar de crear una estructura para una solución completa, los principios del Senador Rubio dejan mucho que desear.

La realidad es que el Senador Rubio indirectamente está proponiendo un sistema que sigue penalizando a los inmigrantes indocumentados y les dificulta el camino para obtener residencia legal.  Como él mismo indica, el proceso para arreglar su estancia legal “será más largo y más difícil que si hubieran elegido respetar [las] leyes en primer lugar.” ¿Esta es la solución que le quiere brindar a los 1.7 millones de DREAMers que nunca tuvieron la opción de ellos mismos decidir entrar como indocumentados a EEUU?

La “reforma migratoria” del Senador Marco Rubio muestra ser una decepción para la comunidad migrante, especialmente para los Latinos, porque a pesar de que viene de una familia de inmigrantes cubanos, demuestra su falta de entendimiento del sistema que intenta reformar. Esperemos que los planes de reforma migratoria que presentarán el Presidente Obama y la coalición bipartidista de senadores en las siguientes semanas, sean más sensatos.