La Propuesta de Marco Rubio No Es Reforma Migratoria

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English: Photo of Marco Rubio taken on April 14, 2008 in Washington, D.C. (Photo credit: Wikipedia)

Cuando se trata del tema de reforma migratoria en EEUU, muy pocas veces le presto atención a lo que tenga que decir el partido republicano al respecto.  No implico que los demócratas hayan tenido mejores soluciones ya que los dos partidos han sido responsables de mantener un sistema migratorio disfuncional en las últimas dos décadas.  Pero, es muy predecible que el tipo de propuestas que proporcione la derecha sigan enfocadas en reforzar la frontera sin una solución que realmente le brinde oportunidad a los 11 millones de indocumentados de cambiar su estatus migratorio.

El Senador Marco Rubio ha sido una de las figuras políticas que la comunidad Latina ha anticipado pudiera brindar el liderazgo que requiere el partido Republicano para redefinir su posición en el tema de inmigración, la cual no les favoreció en las elecciones presidenciales. El Senador Rubio compartió con la comunidad Latina en un editorial en español que escribió en la publicación La Opinión donde detalló sus principios para una reforma migratoria. Esta fue la primera oportunidad que yo tuve para escuchar directamente de él su propuesta para reformar un sistema migratorio que él mismo describe como “roto.”

Como buen político, su columna empieza reconociendo que EEUU es un país construido por inmigrantes y que el Congreso no ha sido capaz de poner en marcha un sistema de migración que “honre nuestra herencia como una nación de inmigrantes y una nación de leyes.” El Senador Rubio continúa a describir uno de sus principios que incluye “modernizar” el sistema migratorio que simplifique la inmigración legal con los siguientes elementos: (1) inmigración por familia, (2) importación de trabajadores agrícolas temporales y a largo plazo para llenar las necesidades de las industrias que los necesitan, y (3) retención de inmigrantes que entran a EEUU a estudiar en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.

En el punto de cómo lidiar con los inmigrantes indocumentados de EEUU, el Senador Rubio comenta que una amnistía no sería una solución viable porque mandaría la señal equivocada ya que pudiera percibirse como incentivo para la inmigración ilegal. Por lo cual ve clave seguir incrementando la seguridad en la frontera y la implementación de sistemas para verificación de estatus legal en el trabajo, supongo algo similar como el sistema E-verify. Segundo, ofrece otorgar a indocumentados un estatus no-inmigrante temporal por un “tiempo significativo” después de admitir que rompieron la ley, pagar una multa significativa al igual que someterse por revisión de antecedentes y demostrar un dominio de ingles y educación cívica estadounidense.

Me sorprende que este sea el plan tan anticipado que ofrece el Senador Rubio a la comunidad migrante en EEUU. Primero, sería interesante saber como definirá el Senador Rubio “un periodo de tiempo significativo”… ¿serán tres, cinco o diez años? Cual sea el número mágico, se le ha olvidado al Senador que la mayoría de inmigrantes indocumentados llegaron antes del 2000 y ya han estado sometidos a más de una década viviendo en incertidumbre legal.  ¿Cuanto tiempo más les detendrá la oportunidad de integrase a la sociedad como residentes legales? ¿Que tipo de antecedentes criminales definirá como inaceptables para negar estatus permanentes? Solo de ver el criterio que actualmente está utilizando los agentes de inmigración para iniciar procesos de deportación, como lo han sido delitos menores no criminales, se puede concluir que esto será solo el comienzo de una lista larga de requerimientos restrictivos que excluirán a la mayoría de inmigrantes indocumentados.

En lugar de crear una estructura para una solución completa, los principios del Senador Rubio dejan mucho que desear.

La realidad es que el Senador Rubio indirectamente está proponiendo un sistema que sigue penalizando a los inmigrantes indocumentados y les dificulta el camino para obtener residencia legal.  Como él mismo indica, el proceso para arreglar su estancia legal “será más largo y más difícil que si hubieran elegido respetar [las] leyes en primer lugar.” ¿Esta es la solución que le quiere brindar a los 1.7 millones de DREAMers que nunca tuvieron la opción de ellos mismos decidir entrar como indocumentados a EEUU?

La “reforma migratoria” del Senador Marco Rubio muestra ser una decepción para la comunidad migrante, especialmente para los Latinos, porque a pesar de que viene de una familia de inmigrantes cubanos, demuestra su falta de entendimiento del sistema que intenta reformar. Esperemos que los planes de reforma migratoria que presentarán el Presidente Obama y la coalición bipartidista de senadores en las siguientes semanas, sean más sensatos.

HuffPost Voces – Si muero lejos de ti: Palabra de presidente

La columna de la semana es escrita por Eileen Truax, quien después de haber publicado una carta abierta al Presidente Obama, sigue sin respuesta así como las peticiones del resto de la comunidad migrante que continua siendo el blanco de una política de deportaciones.

Algunos se salvan, como en el caso de la familia de Erika Andiola, y otros como mi familia y yo, somos deportados y muchas veces nos quedamos en el olvido. Aunque el mismo Presidente Obama confirma que su administración se está enfocando en personas con récords criminales, yo se que no es el caso ya que como yo, hay miles que al ser forzados a cruzar esas puertas fronterizas, también ven esfumándose sus vidas que construyen en EEUU…y sin haber cometido un acto criminal.

Les comparto la columna publicada en HuffPost Voces donde Eileen nos recuerda de las promesas falsas que sigue propagando el Presidente Obama.  ¿Será este termino mas de lo mismo?

Publicado: 23/01/2013 14:01 en HuffPost Voces

Eileen Truax

Periodista y bloguera

Si muero lejos de ti: Palabra de presidente

El 10 de enero pasado Erika Andiola recibió la noticia que cualquier inmigrante indocumentado sabe que puede llegar pero espera jamás oír: agentes de inmigración arrestaron en Arizona a su madre, María Arreola, y a su hermano, Heriberto Andiola.

Erika, una conocida y pujante activista dreamer -los jóvenes estudiantes indocumentados que luchan por la aprobación del DREAM Act-, inmediatamente subió al internet un video explicando el caso de su familia y pidiendo a la comunidad que empezara a hacer llamadas y enviar cartas a las autoridades de inmigración para detener su deportación. Erika es una dirigente de alto perfil, y la mañana siguiente las reacciones se encontraban en todos lados: decenas de organizaciones ya habían manifestado su apoyo y la agrupación Dreamactivist reunió firmas para pedir la liberación de los Andiola bajo la prerrogativa de “prosectuorial discretion”, o a discreción del fiscal, que tienen las autoridades de inmigración de Estados Unidos en los casos de detenidos que no han cometido delitos graves.

Unas horas más tarde, Erika daba a conocer a través de su página de Facebook que su madre y su hermano habían sido liberados. Según la información publicada por la joven, el autobús que lleva a los detenidos en proceso de deportación a la frontera con Tijuana ya iba en camino cuando el chofer recibió una llamada con la orden de detenerse.

Horas más tarde Erika agradeció a quienes se movilizaron y reconoció que su madre estaba libre por la influencia que tiene la red a la que pertenece la activista, pero también se cuestionó: ¿Y qué pasó con las otras personas que iban en el autobús, con sus hijos, con sus familias?

A lo largo de su primer periodo de gobierno, y como respuesta a las gestiones realizadas por dirigentes proinmigrantes durante el proceso electoral de 2008, el presidente Barack Obama dejó claro que la prioridad en los casos de deportación estaría enfocada en las personas que representaran un peligro para el país; es decir, casos de personas sospechosas o acusadas de narcotráfico, terrorismo o algún otro crimen grave. En tanto que la inmigración indocumentada sin antecedentes penales no lo es, esta comunidad no sería el primer objetivo de su gobierno.

Esto sonaba muy bien, pero los cuatro años siguientes fueron una bofetada para la comunidad inmigrante. Durante ese periodo, el gobierno Obama deportó a un promedio de 400,000 personas al año; de los casos que han pasado por tribunales, sólo el 13% ha tenido algún cargo criminal.

A pesar de ello, el discurso presidencial sigue siendo el mismo. En 2012, como respuesta a una carta que le envió Nancy Landa, una chica dreamer que fue deportada en 2009, Obama envió un texto preescrito en el que asegura a la joven que la prioridad en los procesos de deportación siguen siendo los criminales. “¿Entonces yo soy una criminal de alta prioridad?”, se preguntó iracunda Nancy. La misma pregunta se hace la familia de Erika Andiola, y quienes iban en el autobús que siguió su ruta hacia Tijuana, y las miles y miles de familias que han sido separadas durante la gestión del presidente del cambio.

Como lo mencioné en un texto publicado en este espacio el día del triunfo de Obama para gobernar un segundo término, el presidente está en deuda con la comunidad latina. Empeñó su palabra cuando ofreció detener las deportaciones, gestionar con el Congreso la aprobación del DREAM Act, cabildear una reforma migratoria. El cargo en el que acaba de rendir protesta por segunda ocasión no es menor: es el que le confiere la representación de los intereses de más de 300 millones de personas, entre ellas cincuenta millones de latinos, por las cuales debe velar.

La palabra empeñada no es la de Barack, el muchacho afroamericano que organizaba jóvenes en los barrios de Chicago, ni la del senador Obama, el joven y carismático político que se robó simpatías con un discurso en una convención demócrata. Es la palabra del presidente de Estados Unidos, y quien ostenta la investidura, debe estar a la altura de ella. Y cumplir su palabra.